martes, 6 de septiembre de 2011

Más fuerte, más rápido


Más fuerte, más rápido    

Por: Jerónimo Bravo
       Licenciado en Educación Física y Psicopedagogía y entrenador de atletismo, tanto de corredores populares como de profesionales 

fuerza1.jpg    Cuando hacemos una buena carrera o un buen entrenamiento solemos decir "me sentí muy fuerte"; cuando no rendimos como esperábamos, "me faltaron las fuerzas"… En demasiadas ocasiones, la imagen de un corredor de fondo se asocia a un sujeto delgado y débil, tanto del tren inferior como superior; una idea, sin duda, equivocada. En este artículo te explicamos cómo entrenar la fuerza específica aplicada a la carrera.

   En la preparación física de todos los grandes atletas del mundo se encuentra presente el trabajo de mejora de la fuerza. No hay más que ver el físico de los corredores de fondo que triunfan a nivel internacional, incluso en pruebas como el maratón, que son de cuádriceps fuertes y soleos o gemelos potentes. En los principios generales de  la preparación física, hablamos de cuatro cualidades básicas:
- Velocidad.
- Resistencia.
- Flexibilidad.
- Fuerza.

    Y es la búsqueda de la mejora de cada una de ellas lo que encuadraría un programa de entrenamiento global, si es que existiera algún deporte que presentara el equilibrio de todas estas cualidades. Hablando de running la más presente, sin duda, será la resistencia, aunque sería un error abordar su trabajo como la capacidad agonística sin más. Ningún corredor, aunque sea de muy largo aliento, debe olvidar el trabajo de la fuerza, en este caso aplicada al deporte de larga duración que va a practicar. Ese concepto, el de fuerza especifica aplicada a nuestra disciplina (correr), es el que hemos de tener presente y buscar en nuestro plan de entrenamiento. No se trata de ir a un gimnasio simplemente a ponerse "cachas", sino de ser lo más fuerte posible para mejorar nuestra carrera.

    En lo que a la preparación de un corredor popular se refiere, la más importante sería la Fuerza-Resistencia, es decir, la capacidad de prolongar nuestra contracción muscular el mayor tiempo posible antes de entrar en fase de agotamiento o acidosis muscular. Sobre lo importante que es el trabajo de la fuerza en  un plan de entrenamiento de cualquier deporte me instruyó una eminencia en este campo, el profesor Gabriel Hernández, responsable del Equipo Olímpico Cubano de Halterofilia, con cerca de 2.000 medallas ganadas por atletas suyos en campeonatos internacionales, y al que conocí cuando además de mi profesor era responsable del Equipo Nacional Español: "¿Qué aducimos cuando no podemos más en un momento concreto de esfuerzo, sea corriendo, jugando al tenis o levantando pesas? La respuesta suele ser: No tenía más fuerzas".

    Y es tan cierto como que cuando corremos nuestros músculos de las piernas, del brazo o de la espalada podrán prolongar más su actividad cuanto más los fortalezcamos, y cuanto más apliquemos ese fortalecimiento a nuestro deporte. Existen muchos métodos de entrenamiento para la fuerza específica del corredor, algunos comunes a otras disciplinas deportivas y otros más propios del mundo del atletismo. Vamos a verlos aquí.

Sistemas de entrenamiento:
    No vamos a abordar en este artículo el recurrente entrenamiento de pesas, ya que para nuestro deporte y a nivel popular me gustan más otros sistemas de carácter más lúdico y menos traumático. No obstante, es recomendable estar asesorados, supervisados y dirigidos por un profesional en la materia, ya que el entrenamiento de la fuerza es tan beneficioso si se hace correctamente como perjudicial si se  realiza de manera errónea. Así, un erróneo planteamiento o desarrollo puede provocarnos serios problemas en forma de lesiones articulares y musculares. Incluso se pueden dar casos de trombosis con un erróneo entrenamiento de fuerza, basado en la fuerza máxima o hipertrofia, un escaso calentamiento o la incorrecta vuelta a la calma tras un ejercicio intenso.

1. Entrenamiento en gradas:
fuerza2_1.jpg    Es uno de los sistemas clásicos y más efectivos de trabajo de la potencia de las extremidades inferiores. Permite una aplicación o transferencia inmediata a los corredores puesto que recrea el movimiento biomecánico que se realiza al correr y además en el mismo plano y eje. Puede tener algunas contraindicaciones en el caso de corredores con problemas de rodillas, pero si se lleva a cabo con las precauciones pertinentes, vigilando una correcta ejecución y con un material apropiado (zapatillas con buena amortiguación), nos dará buenos resultados. Podemos hablar de dos tipos de entrenamiento en gradas:

    A. Impulsos
    Se trata de realizar diversos ejercicios, saltos e impulsos en escaleras o gradas, que  pueden ser de diversas alturas, desde 15 centímetros el escalón hasta un metro. La utilización de un tamaño u otro dependerá de las características físicas del corredor y de qué objetivos nos planteemos en el entrenamiento de ese día. Los ejercicios pueden ser:
- Skipping de rodillas.
- Saltos a pies juntos para tobillos (con una flexión mínima de rodilla).
- saltos a pies paralelos y con abertura máxima de la cadera de 90º; nunca flexión profunda o total.
- saltos a pies paralelos.
- segundos saltos de triple.
- primeros saltos de triple.
- batidas de altura.
- pata coja.
- desde arriba hacia abajo cayendo y realizando un salto inmediato en el sitio.

    B. Carreras por las gradas
    Este entrenamiento es de tipo interválico, es decir, determinando un tiempo  de trabajo activo y  de recuperación con parada. Correremos por los pasillos de acceso  entre las escaleras hasta la escalera siguiente, subiendo y bajando, siempre lo más rápido posible. La duración de cada carrera puede ir desde los 20 segundos a 1:15 ó 1:30. Se harán de 6 a 12 repeticiones con pausas de entre 45 segundos y 2 minutos. En cuanto a  la intensidad de las mismas sería muy alta, por encima de 170 pulsaciones por minuto, y como recomendación general diríamos no comenzar nunca la siguiente serie por encima de las 100 pulsaciones por minuto, como indicativo de recuperación cardiaca. No olvides que es un ejercicio de una intensidad realmente muy alta. Cuando acabemos este   tipo de entrenamiento es recomendable realizar unas rectas (entre 4 y 6) de unos 100 metros, o al menos rodar entre 5 y 8 minutos de manera suave.

2. Entrenamiento en circuitos:
    El entrenamiento en circuito es un método de trabajo de resistencia muscular muy interesante, dinámico y entretenido, que consiste en encadenar de manera sucesiva varios ejercicios diferentes –entre 4 y 12-, que variarán en función del objetivo y la dureza que queramos dar a la sesión. La  duración de cada uno de ellos sería de  entre 20 y 40 segundos, y sin pausa entre los distintos ejercicios. La pausa llegará a la finalización de todos los ejercicios que hayamos planificado en nuestro circuito y oscilará entre 1 y 4 minutos. El número total de circuitos que podemos realizar en una sesión de entrenamiento irá de 2 a 6.

    Otra opción de entrenamiento de circuitos son los Circuitos Oregón. Su funcionamiento es similar a los anteriores pero con la diferencia de que la pausa será activa corriendo a un ritmo medio, lo cual lo convierte en mucho más duro y exigente. Las distancias pueden ser:
- determinadas por tiempo.
- determinadas por distancia (de 200 a 1.000 metros).

    Personalmente sólo recomendaría este tipo de entrenamiento para aquellos runners que tengan un nivel alto de forma física y con una buena experiencia, especialmente en conocer las reacciones de su organismo.

3. Ejercicios con propio peso o parejas:
fuerza3.jpg    Estos ejercicios tienen la particularidad de que se realizan junto con un compañero o, mejor dicho, con nuestro peso y el de un compañero. Se debe elegir alguien de unas características  físicas (altura y peso) lo más similares a las nuestras, ya que un peso excesivo podría lesionarnos y un peso demasiado liviano no nos valdría de mucho para mejorar nuestro índice de fuerza. Ambos casos seguramente nos conducirían a una ejecución incorrecta del ejercicio.
    Son ejercicios que aprovechando la resistencia que haremos con nuestro propio peso, o con la resistencia del peso de nuestro compañero, nos permitirán una tonificación general más que interesante. Además, se trata de un sistema lúdico de entrenamiento y, por qué no, también de socialización, aspecto que no debemos olvidar. Estos ejercicios pueden ser de dos tipos: con resistencia pasiva del compañero, o con resistencia activa. Con este tipo de entrenamiento se pueden trabajar y potenciar prácticamente todos los grupos musculares.

4. Ejercicios isométricos:
    Tienen como particularidad la no variación de la contracción del músculo que trabajamos. Con ellos se produce una gran propiocepción de las fibras que estemos trabajando, y son especialmente recomendables para:
- corredores ya veteranos, por el bajo grado de impacto.
- atletas que hayan estado lesionados y perdieron masa muscular.

    En ambos caso es, sin duda, el mejor comienzo para un programa de entrenamiento de la fuerza y un trabajo mucho más efectivo de lo que en una primera impresión pudiera parecer. La duración de los ejercicios sería de 10 a 30 segundos, con recuperaciones de 1 a 3 minutos. En cuanto al número de series haríamos de 3 a 5. Lo ideal sería que entre cada ejercicio, o al menos entre series, se realicen ejercicios de estiramiento. Algo también básico es una correcta ejecución del ejercicio y una posición cómoda y estable para su realización.

5. Entrenamiento de cuestas:
    Estamos ante uno de los entrenamientos clásicos del mundo del atletismo y, sin duda,  uno de mis favoritos. Se trata  de la realización de diferentes ejercicios de carrera sobre una pendiente de desniveles variados y distancias también variadas (entre 20 y 200 metros). En concreto estamos hablando de:
- subidas rápidas.
- cambios de ritmo en la cuesta.
- ejercicios de técnica de carrera.
- trabajo de arrastres o resistencia por parejas (nuevamente hay que tener presente para la elección de la misma que sea de unas características físicas similares a las nuestras).
- ejercicios de impulsos sucesivos, bien en longitud o bien en altura.

6. Multisaltos:
fuerza4.jpg    Aunque también es uno de los clásicos del mundo del atletismo, quizás se encuentra más arraigado entre velocistas y saltadores que entre corredores de medio fondo y fondo. Se trata de la combinación sucesiva de diferentes tipos de saltos -en longitud y en altura- con recepción final en el foso de salto de longitud. Es un tipo de entrenamiento traumático para rodillas, tobillos y cadera, que requiere de gran coordinación. Por ello, resulta poco recomendable para el corredor popular.

7. Lastres:
    Algo desgraciadamente habitual entre muchos runners es correr con un lastre en tobillos, muñecas o incluso con un cinturón o chaleco. En mi opinión, esto  resulta del todo desaconsejable, puesto que variará seguramente nuestra técnica de carrera, pudiendo llegar a producirnos un sobreentrenamiento que no redundará en ninguna mejora sustancial. También podríamos incluir dentro de este tipo de entrenamientos los arrastres, que resultan aún menos recomendados para los atletas populares. Se trata, mediante arneses, gomas  o cuerdas, de arrastrar un peso que se desliza por el suelo y que debemos mover corriendo a la mayor velocidad posible. Estos entrenamientos son más típicos de velocistas y mediofondistas.

8. Abdominales:
    Todos decimos hacer abdominales cada día y recomendamos hacer abdominales a los demás. Fortalecer nuestra cinta abdominal debería ser algo básico en nuestro día a día, aunque por desgracia no lo es tanto.  Y tampoco deberíamos olvidarnos de la espalda y las lumbares, que sufren mucho cuando corremos. Su abandono nos llevará a un desequilibrio con consecuencias negativas para nuestra salud… especialmente en la espalda, que es uno de los puntos críticos y débiles de los atletas. Lumbalgias, ciáticas, etc. forman parte de nuestras quejas habituales, y podrían minimizarse con un buen trabajo de fortalecimiento de la espalada, lumbares y abdominales.

9. Estiramientos:
    Lo ideal sería correr algo después de un entrenamiento de fuerza, bien carrera continua (de 5 a 10 minutos en el césped) o una serie de tramos de unos 100 metros en progresión. A continuación, deberíamos buscar un sitio cálido y tranquilo y estirar los músculos que hemos estado trabajando, en primer lugar como método de vuelta a la calma y acondicionamiento para el reposo de los músculos cansados, y además para dotarles de una flexibilidad que nos permitirá tenerlos más relajados y dispuestos para trabajar en el próximo entrenamiento. Un músculo flexible y longilíneo es, normalmente, un músculo más fuerte, que es al fin y al cabo lo que buscamos (no un aumento innecesario de volumen, sino un aumento de nuestro índice de fuerza).

martes, 30 de agosto de 2011

Un nuevo concepto de correr.


Un nuevo concepto de correr
El concepto "correr", en la actualidad, debemos entenderlo desde un punto de vista más global. Los corredores han de saber que para correr de forma segura, durante muchos años y disfrutando de ello, necesitan complementarlo con otros ejercicios y actitudes.

Se debería combinar el entrenamiento de carrera, con trabajos específicos de fuerza y de potencia muscular; con otros deportes aeróbicos complementarios, con una variada dieta; y siempre pecando por defecto, sin prisas y con paciencia. Buscando las mejoras a medio y largo plazo. De este modo se podría disfrutar toda la vida de este deporte; sin apenas lesiones, con una forma física envidiable; manteniendo una buena salud, mejorando la calidad de vida y retrasando la vejez. ¿Se puede pedir más?, desde luego no, si se hacen bien las cosas.
Correr no debe ser sólo “correr” largo y continuo, sobre todo cuando se lleva haciendo varios años seguidos. Aún siendo el ejercicio aeróbico más sano, natural, sencillo y fácil de realizar; produce importantes desequilibrios musculares; puede llevar al desgaste prematuro de cartílagos, al debilitamiento de algunos tendones, y articulaciones, y al aburrimiento; si no se complementa con otras acciones. Hazlo variado, entretenido y divertido. Correr es una actitud ante la vida, no es sólo practicar un deporte. Debemos tratarlo como una filosofía, como una nueva forma de comprender el mundo que nos rodea.
UNA ACTITUD ANTE LA VIDA COTIDIANA
Correr engancha porque es placer. Proporciona tantas satisfacciones y bienestar que cuando no puedes practicarlo te haces insoportable e insatisfecho. Y es que no hay nada que proporcione tantos “chutes” de adrenalina y de “endorfinas” a la vez que te pone en forma y mejora tu salud.
BIENESTAR FÍSICO Y PSÍQUICO
Nada hay tan rápido y natural como el correr, para sentirte bien y mantenerte en tu peso ideal, pudiendo comer de todo y sin pasar hambre. Con lo que no sólo mejoras tu salud, sino que además te proporciona un gran bienestar físico y psíquico.
MOTIVACIÓN Y COMPETICIÓN
La mejora continua de las capacidades físicas te permite una motivación permanente para mejorar tus resultados, lo que te lleva a la competición y a los grandes retos personales. Y aunque correr te descarga del estrés laboral y familiar, produce un nuevo estrés, el competitivo.
EJERCICIOS COMPLEMENTARIOS
Es muy importante hacer abdominales, pesas o gomas, ejercicios de tobillos, circuitos de ejercicios de acondicionamiento, cuestas específicas, rodar por terrenos variados, correr a diferentes ritmos (desde el más suave al más vivo), practicar otros deportes aeróbicos como la natación, la bicicleta o el montañismo, ser paciente y buscar las mejoras a medio y largo plazo.







sábado, 27 de agosto de 2011

Cómo correr para bajar de peso.

Correr es una forma muy barata y sencilla de adelgazar o quitarte esos michelines de más. No tienes que pagar cuota de gimnasio, ni entrenador personal, ni comprarte caros artilugios, ni aprender nuevos deportes, sólo tienes que hacerte con unas zapatillas para correr, salir a la calle y ponerte a trotar, lo más difícil será el hacerte ese hábito y no dejarlo.
Hay que seguir unas pautas básicas para que adelgazar corriendo sea eficaz, veámoslas.

NO DEJES DE COMER

Correr y dejar de comer -o comer menos- es una mala combinación y malo para la salud, tu cuerpo necesita combustible. Lleva una buena alimentación, no hace falta que hagas dieta estricta, pero intenta hacer 3 o más comidas al día y evita la bollería industrial y todo ese picoteo que hace tanto daño entre horas. Puedes meter en tu nueva alimentación tres o cuatro piezas de fruta al día entre comida y comida (almuerzo, merienda…).

HIDRÁTATE

Bebe dos litros de agua al día como mínimo. Correr te hace sudar y un buen funcionamiento de tu cuerpo necesita una buena hidratación.

DESCANSA

¡Cuidado! no por salir todos los días de la semana vas a adelgazar más. Ten siempre en mente que debes evitar el sobreentrenamiento.
Sal tres días a la semana, de 40 minutos hasta una hora cada vez, no hace falta más. Duerme bien y deja descansar a tu cuerpo, si no lo haces te notarás cansado y pesado, incapaz de volver a salir a correr y acabarás por aborrecer este magnífico deporte.

SI NO PUEDES MANTENER EL RITMO, CAMINA

No te preocupes si no puedes correr más de cinco minutos, es de lo más normal si no estás acostumbrado a correr. Te dejamos una guía para empezar a correr desde cero.

TRAS LOS PRIMEROS MESES, NOTARÁS QUE EL PROGRESO ES MENOR

El cuerpo es una máquina muy bien calibrada y eficiente, y, tras los primeros meses de adaptación, “aprende” a quemar menos calorías con el mismo esfuerzo. No debes perder la paciencia y puedes empezar a pensar en variar tu entrenamiento de sólo carrera continua a ritmo tranquilo y empezar a meter cosas más explosivas como series y cambios de ritmo. Así volverás a quemar más calorías, además de entrenar mejor y hacerte más rápido.

RECUERDA QUE…

  • En carrera continua, tienes que correr a un ritmo que te permita mantener una conversación con una persona que tuvieras al lado, sin ahogarte. No te preocupes si hay gente que va más deprisa, olvídate de seguir a otras personas, cada uno lleva su entrenamiento particular.
  • Estirar es muy importante, sobre todo al acabar el entrenamiento.
  • La hidratación es imprescindible. El mínimo que siempre recomiendan los médicos es dos litros de agua al día, pero incluso es más saludable si llegas a tres.
  • Si metes varias piezas de fruta al día, mejor que mejor.
  • Aunque corres para adelgazar, no pienses que lo de las zapatillas de correr no va contigo. Tienes que calzarte unas buenas zapatillas de entrenamiento para evitar lesiones.
  • Si descansas entre una sesión y otra correctamente, tu cuerpo se recuperará y evitarás el sobreentrenamiento.

lunes, 22 de agosto de 2011

Condromalacia Rotuliana


La Condromalacia Rotuliana se conoce también coloquialmente como “Rodilla del corredor” y es un síndrome que se caracteriza por el roce que produce la rótula sobre el fémur al moverse. La rótula resulta desalineada.
Es una lesión que afecta al cartílago de la superficie articular de la rótula y por la gran relación que existe entre la rótula y el tendón de inserción del músculo cuádriceps, cuando ocurre esta sesión se ve disminuida hasta en un 30% la fuerza del cuádriceps.

CAUSAS, ¿CÓMO SE PRODUCE?

Esta lesión puede tener un componente degenerativo del cartílago rotuliano por envejecimiento pero también un componente de sobre uso. En los corredores suele afectar a aquellos que realizan esfuerzos muy por encima de sus posibilidades, que llevan algún tiempo sin correr y/o en corredores que abusan de recorridos con desniveles, subidas y bajadas.
Se habla de causas multifactoriales ya que influyen varios factores como la mala alineación de la rótula (rótula elevada), desequilibrios musculares (excesiva tensión en los músculos isquiotibiales y gemelos, debilidad del cuádriceps), procesos inflamatorios, procesos degenerativos, afecciones traumáticas, sobre uso, etc.
La pisada en pronación excesiva favorece también la aparición de esta lesión.

SÍNTOMAS

Se localiza dolor en la rodilla, dolor sordo y profundo en la cara anterior de la rótula. También por debajo y por los lados de ésta. Hay sensación de “arenilla” bajo la rótula.
Este dolor puede aparecer tras estar un tiempo sentado (en el cine, conduciendo…), con el movimiento de flexión de la rodilla máxima (ponerse de cuclillas), bajando escaleras y en la carrera cuesta abajo. Cuando ha evolucionado la lesión, el dolor aparece siempre que se corre independientemente de la pendiente y el terreno. Puede doler incluso en reposo.

PREVENCIÓN

El objetivo para la prevención es equilibrar las fuerzas que recibe la rótula para eliminar la mala alineación. Será necesaria la potenciación del músculo cuádriceps (bicicleta, correr en el agua) y ejercicios de estiramiento de la musculatura del cuádriceps y de los isquiotibiales. Tan importante como la fuerza de un músculo es su capacidad propioceptiva, esto es, su capacidad de adaptación a la postura de equilibrio de manera autónoma. Lo trabajamos con ejercicios de equilibrio.

TRATAMIENTO

El tratamiento consistirá en reposar hasta que no exista dolor y trabajar, mientras tanto, el fortalecimiento del cuádriceps, estiramiento de cuádriceps, isquiotibiales y gemelos, la posible desalineación de la rótula y los desequilibrios musculares. Todo tratamiento vigilado y dirigido por el médico y fisioterapeuta.

¿Cuánto tiempo hay que estirar?

Debes conocer los tiempos del estiramiento, te los recordamos:
  • 1º tiempo: puesta en tensión progresiva.
  • 2º tiempo: una vez alcanzada la tensión máxima (soportable) mantenerla (entre 30 y 60 segundos).
  • 3º tiempo: la relajación debe ser muy lenta y suave.
  • 4º tiempo: tiempo de reposo igual a la suma de los 3 primeros tiempos.
En primer lugar,  no es lo mismo estirar antes y durante el entrenamiento que estirar después. Los dos primeros se pueden hacer más rápido e incluso muchos corredores con años de experiencia únicamente estiran después de entrenar.
En segundo lugar, hay que tener en cuenta que una sesión de estiramientos tocando todos los grupos musculares que han trabajado corriendo puede durar 15 ó 20 minutos, pero fácilmente en una sesión dura puedes alargar los estiramientos hasta una hora, con más repeticiones y diversidad de ejercicios.
Así que ya lo sabes, para prevenir lesiones, mejorar tu circulación y oxigenar los músculos no escatimes en el tiempo que hay que dedicar a los estiramientos. Uno de los errores más típicos entre los corredores es no estirar después de entrenar. Recuerda que cuando paras de correr aún no ha acabado el entrenamiento y te queda, por lo menos, otro cuarto de hora estirando.